
Glaciares en peligro: cómo su deshielo acelerado amenaza el nivel del mar y el agua dulce
Jorge Villalba
Basado en datos recopilados por cientos de investigadores y publicado en la revista Nature, el informe destaca los impactos directos sobre los recursos hídricos y el nivel del mar, evidenciando la urgencia de actuar frente al cambio climático.
Pérdida acelerada de glaciares: datos recientes
Desde el año 2000, los glaciares del mundo han perdido más de 6,5 billones de kilogramos de hielo, aproximadamente un 5 % de su masa total. Este proceso no solo continúa, sino que se ha acelerado de forma significativa:
Entre 2000 y 2011, la pérdida media anual fue de 231 000 millones de kilogramos.
Entre 2012 y 2023, la pérdida anual aumentó a 314 000 millones de kilogramos, un incremento superior al 30 %.
En 2023 se registró una pérdida histórica cercana a 548 000 millones de kilogramos, reflejando la aceleración constante del deshielo.
El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero eleva las temperaturas globales, intensificando el derretimiento incluso en regiones tradicionalmente estables. Los Alpes han perdido casi el 40 % de su masa glaciar desde 2000, mientras que zonas como Oriente Medio, Nueva Zelanda y el oeste de Norteamérica han experimentado reducciones superiores al 20 %. La contracción de estos grandes reservorios de hielo no solo sirve como termómetro del cambio climático, sino como indicador de profundas transformaciones planetarias.
Impactos sobre los recursos hídricos y el nivel del mar
La pérdida de masa glaciar trasciende la transformación del paisaje. Desde 2000, la desaparición de cerca de 7 billones de kilogramos de hielo ha contribuido a un aumento de casi 2 centímetros en el nivel medio global del mar, convirtiendo al deshielo de los glaciares en el segundo mayor factor de elevación del nivel oceánico, solo superado por la expansión térmica del agua debido al calentamiento global.
Las comunidades costeras son las más afectadas. Cada centímetro adicional de aumento del nivel del mar expone a millones de personas a inundaciones más frecuentes y severas. Además, numerosas regiones dependen del agua de deshielo para mantener sus reservas durante las estaciones secas. A medida que los glaciares se reducen, este aporte se vuelve menos predecible, amenazando la agricultura, la generación de energía hidroeléctrica y el acceso al agua potable para millones de personas.
La acción humana puede marcar la diferencia
Aunque el cambio climático ya ha comprometido una parte inevitable de la pérdida glaciar futura, las decisiones humanas siguen siendo determinantes. Reducir emisiones de carbono y adoptar políticas climáticas ambiciosas puede significar la diferencia entre perder una cuarta parte o casi la mitad del hielo glaciar global en las próximas décadas.
El deshielo acelerado de los glaciares es una de las evidencias más claras del cambio climático de origen humano, con impactos directos sobre los recursos hídricos y el nivel del mar. Los datos presentados por el estudio GlaMBIE y publicados en Nature subrayan tanto la urgencia de actuar como el alto costo de la inacción. Cada esfuerzo por limitar el calentamiento global puede marcar una diferencia significativa para las generaciones presentes y futuras, asegurando agua dulce y protegiendo comunidades costeras alrededor del planeta.


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