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Tiempos de Libertad. Revelan que más de 13 millones de hectáreas argentinas están en manos extranjeras

Investigadores de la UBA y Conicet difundieron un mapa que muestra la extranjerización del 5% del territorio rural argentino, superando límites legales en varios departamentos del país.

Actualidad17/01/2026Jorge VillalbaJorge Villalba
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Un nuevo mapa interactivo desarrollado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) expone la magnitud de la venta de tierras rurales argentinas a extranjeros. 

Según el estudio publicado en diciembre de 2025 en el Observatorio de Tierras, alrededor del 5% del territorio argentino está bajo propiedad de personas o empresas del exterior, lo que equivale a más de trece millones de hectáreas, una extensión comparable al tamaño de Inglaterra. 

A pesar de que la Ley de Tierras (n° 26.737) establece un límite del 15% de extranjerización a nivel provincial y departamental, en al menos 36 departamentos argentinos este porcentaje fue superado. Los departamentos más preocupantes son Lácar en Neuquén, General Lamadrid en La Rioja y Molinos y San Carlos en Salta, donde la extranjerización supera el 50%. 

Estas zonas concentran bienes estratégicos como agua dulce y recursos minerales. Además, localidades como Iguazú en Misiones, Ituzaingó y Berón de Astrada en Corrientes, y Campana en Buenos Aires, situadas sobre el río Paraná, principal vía fluvial del país, presentan niveles de extranjerización superiores al 30%.

 
En cuanto a la procedencia de los compradores extranjeros, el informe señala que los ciudadanos estadounidenses poseen más de 2,7 millones de hectáreas, seguidos por italianos y españoles. Estas nacionalidades concentran una gran porción de tierras extranjerizadas, equivalentes a provincias enteras en superficie.

El proceso de venta de tierras a extranjeros tuvo un impulso significativo a fines de los años noventa. En 1996, durante una reconfiguración estatal, se autorizaron transacciones en zonas de seguridad fronteriza, territorios que tradicionalmente habían estado protegidos. En ese período se realizaron operaciones por millones de hectáreas, muchas de ellas rodeadas de denuncias por irregularidades y triangulaciones, como el caso emblemático del predio alrededor del Lago Escondido en Río Negro y las extensas tierras patagónicas adquiridas por el grupo Benetton. 

Durante la década siguiente, la valorización internacional de los alimentos y la depreciación de la economía local impulsaron aún más la compra de tierras argentinas. La combinación de productividad, ubicación estratégica cerca de fronteras, cursos de agua y potencial minero-energético, convirtió a la tierra en un activo muy atractivo.

En respuesta, en 2011 se sancionó la Ley de Tierras, que estableció un límite máximo del 15% para la propiedad extranjera en zonas rurales, con topes a nivel provincial y departamental. Sin embargo, en 2016 un decreto modificó la aplicación de esta ley, flexibilizando los procedimientos, ampliando los criterios para definir quién es extranjero y alterando la forma de medir la extranjerización en sociedades y otros tipos de propiedad compartida.

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