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Tiempos de Libertad. La inflación real es casi 40 puntos más alta que la que viene informando el INDEC “libertario”

En el contexto del despido del exdirector Marco Lavagna, toman fuerza los análisis que ponen el foco en que el organismo utilizó una base de datos del 2004 para calcular la suba de precios. Según el CEPA, la maniobra generó una distorsión de más 38 puntos entre noviembre del 2023 y noviembre del 2025, lo cual ayudó a ocultar el tramo más severo del ajuste libertario.

Actualidad04/02/2026Jorge VillalbaJorge Villalba
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La desaceleración de la inflación constituye la victoria política más importante, sino la única, en lo que va de la gestión del gobierno ultraderechista de Javier Milei. Paradójicamente, ese proceso es un relato construido a partir de estadísticas oficiales, de dudosa legitimidad, como quedó de manifiesto con la renuncia o despido de Marco Lavagna, el ahora exdirector del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos)

Es que durante toda su gestión en el INDEC, el ahora exfuncionario midió la inflación usando ponderadores del 2004, época en la que los alimentos constituían un gasto mucho más importante que los servicios, en las economías de los hogares argentinos. De acuerdo con el portal Diagonales, el resultado de la maniobra es una distorsión cercana a los 40 puntos que deja al acumulado de Milei muy por encima de las cifras oficiales, a la vez que ayuda a camuflar el ajuste de diciembre de 2023 – la peor parte de la motosierra. 

Lavagna había anunciado por escrito, que el INDEC actualizaría la ecuación que utiliza para calcular la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Iba a mudar la canasta de la Encuesta Nacional de Gastos del Hogar (ENGHo) de 2004/05 a la de 2017/18, que ya está lista y no se aplicó por decisión del propio ahora exdirector.

Esa modificación contribuiría a trabajar con una versión más actualizada del consumo de las familias, aunque llegue con alrededor de 8 años de demora. Según el anuncio de Lavagna, ese cambio no iba a aplicar de manera retroactiva: las cifras antiguas quedarán como están sin importar la distorsión que declaradamente acarrean.

Que las mediciones no sean retroactivas no tiene otra explicación que ocultar la distorsión de las mediciones del INDEC, propiciada por la combinación de ponderadores desactualizados y quita de subsidios en los servicios por parte del gobierno de Milei, hecho este que incidió en tarifazos del orden del 500% o más, en los últimos dos años, en las facturas de luz, gas, agua, y en el transporte público. 

Por ejemplo, en septiembre del 2023, el boleto de colectivo urbano en Posadas, costaba $90; con el más reciente “boletazo”, el valor subió a $1.365. Es decir, el boleto de colectivos aumentó unas 15 veces desde que Milei es presidente, y esto no se ve reflejado en el IPC del INDEC libertario.

Como sea, este lunes, Lavagna presentó su renuncia al confirmarse que el gobierno de Milei no va a actualizar los ponderadores de inflación, de manera tal que, el IPC del INDEC no refleje la inflación real que sufre la población, en su día a día. Esta revelación la confesó el propio Ministro de Economía Luis Caputo, quien defendió públicamente no actualizar la metodología para medir la inflación, hasta que el supuesto “proceso de desinflación” esté “consolidado”. 

Detrás de la medida anunciada por el exdirector Lavagna, está, evidentemente, la presión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y medios extranjeros de renombre como la agencia Bloomberg. El escenario pone sobre la mesa dos cuestiones centrales a responder: cuál es la diferencia entre la inflación oficial y la “real” y por qué el INDEC realizó semejante “dibujo” en uno de los números más importantes de la economía.

Según un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la distancia entre el IPC “antiguo” (basado en los datos del 2004) y el “actualizado” es sustancial. Entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025, es decir, durante los primeros dos años del Gobierno de Milei, la inflación del INDEC fue del 249,5%, mientras que la “real” sería del 288,2%. Se trata de una diferencia de casi 40 puntos porcentuales que habría llevado a la suba de precios al borde del 300% hacia la mitad de la era libertaria.

De hecho, la inflación “real” habría sido mayor que la oficial en 21 de los 24 meses relevados. La disparidad más importante se encuentra en el cierre de 2023 y el inicio de 2024; justamente donde recayó la parte más dura del ajuste, como lo reconoció el propio Presidente, varias veces. Allí habita uno de los efectos más graves de esta actualización tardía: como la modificación de fórmulas no es retroactiva, jamás se publicará el impacto “real” de la inflación en aquellos períodos. Los números son impactantes:

Diciembre: 25,5% oficial versus 24,7% real. Uno de los pocos meses donde la actualización favorecería al Gobierno.

Enero: 20,6% oficial versus 21,5% real.

Febrero: 13,2% oficial versus 15,1% real.

Marzo: 11% oficial versus 12,4% real.

Abril: 8,8% oficial versus 12% real.

Hasta ahora, la ENGHo 2004/05 era usada de manera “híbrida” en combinación con una actualización a 2016 para corregir parcialmente las deformaciones. Sin embargo, el consumo delineado por esa canasta era el de una familia de comienzos de siglo. Así lo indicó el CEPA: “Según aquellos datos, los hogares destinaban mayor proporción de gasto a la telefonía fija que a la telefonía móvil. Hoy en día la situación es exactamente la contraria. En el mismo sentido, el gasto asociado al servicio de Internet domiciliario era menor”.

En contraste, la serie de 2017/18 intenta reflejar de manera más fiel los hábitos de consumo actuales. Las diferencias cobran especial relevancia en categorías como Vivienda: la ecuación oficial considera que los gastos en tarifas tienen una incidencia del 9,4% (2016) y después del 6,3% (2023) en el IPC, mientras que la inflación “real” marca una incidencia del 14,5% – más del doble. De hecho, esa es una de las principales causas de los 40 puntos de diferencia en el acumulado, ya que los servicios domésticos han sido uno de los rubros más severamente afectados por la suba de precios en la Era Milei, pero la medición del INDEC no ha podido captar ese impacto.

Así dadas las cosas, el “dibujo” de Lavagna solo le generó ganancia al Gobierno ultraderechista. El informe del CEPA, disponible en esta nota, lo resume así: “No resulta posible interpretar la demora en la actualización de la canasta y de los ponderadores como una mera omisión técnica; por el contrario, la evidencia sugiere que se trató de una decisión deliberada, con efectos directos sobre la medición de la inflación en el período analizado. Siendo la inflación a la baja su principal carta de validación ante la sociedad, la resistencia a la aplicación de la ENGHo a finales de 2023 se convierte en una bandera política innegociable”.

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