

Cuando el Estado también abraza: el arte como alivio en el Instituto Misionero del Cáncer
Jorge Villalba
La iniciativa que llevan adelante de manera conjunta el Instituto Misionero del Cáncer y la Secretaría de Estado de Cultura de Misiones merece ser reconocida precisamente desde ese lugar.
Cada quince días, artistas ingresan a la sala de espera del IMC para compartir música, danza, poesía y otras expresiones culturales con personas que atraviesan tratamientos y situaciones de salud complejas. No reemplazan un medicamento, un estudio ni una atención médica. Hacen otra cosa: acompañan.
Y en determinados momentos de la vida, sentirse acompañado también es importante.
Por eso merece un reconocimiento el secretario de Cultura, Joselo Schuap, y todo su equipo, pero también quienes desde el Instituto Misionero del Cáncer hicieron posible esta articulación. Porque entendieron que la atención de una persona enferma no termina en el consultorio y que la cultura también puede tener un lugar dentro de una institución sanitaria.
Que una persona llegue al Instituto Misionero del Cáncer preocupada por su salud y, mientras espera ser atendida, pueda encontrarse con música o con una presentación de danza puede parecer un detalle pequeño. Pero para quien está atravesando ese momento, puede significar mucho.
Hay una discusión más profunda detrás de esta experiencia.
En un momento en el que desde el Gobierno nacional se plantea reducir la intervención del Estado y dejar cada vez más espacios sujetos a la lógica del mercado, iniciativas como esta recuerdan que el Estado también puede cumplir una función que no siempre aparece en una planilla: cuidar.
Cuidar no es solamente construir un hospital, comprar un equipo, garantizar un tratamiento o pagar a un profesional. Todo eso es indispensable. Pero cuidar también significa entender que quien está enfermo sigue siendo una persona, con angustias, vínculos, emociones y necesidades que van mucho más allá de su diagnóstico.
Y allí aparece el valor de la cultura.
No como un lujo ni como un entretenimiento reservado para momentos de bienestar, sino como una herramienta que puede acompañar precisamente cuando las cosas no están bien.
Que un bailarín, un músico o un artista entre a una sala de espera no resuelve una enfermedad. Pero puede cambiar, aunque sea durante unos minutos, la manera en que alguien vive esa espera.
Ese pequeño gesto también es política pública.
Sumate al canal de WhatsApp de Primero Misiones
Y quizás allí esté una de las razones por las que vale la pena reconocer este acuerdo entre el Instituto Misionero del Cáncer y la Secretaría de Cultura: porque recuerda que cuando el Estado está presente no todo tiene que traducirse en una obra, un número o una estadística.
A veces también puede ser música.
Puede ser una danza.
Puede ser una sonrisa.
Puede ser, sencillamente, un bálsamo para el alma de alguien que está atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida.


Corpus: despistó con su vehículo en la Ruta 12 y dio 1,89 g/l de alcohol en sangre

Cuando el Estado también abraza: el arte como alivio en el Instituto Misionero del Cáncer

Entre los “dólares por las orejas” y la realidad de todos los días: mirar lo que tenemos antes de perderlo

Vialidad intensificó el bacheo en rutas provinciales tras una semana de lluvias

Entre los “dólares por las orejas” y la realidad de todos los días: mirar lo que tenemos antes de perderlo

San Vicente cumplió 65 años: Passalacqua destacó el trabajo de sus pioneros y entregó 35 títulos de propiedad


Concepción de la Sierra: Prefectura secuestró 420 metros de redes utilizadas para pesca furtiva

Casi cuatro años de espera por reductores de velocidad en un tramo cada vez más transitado de San Javier



Oscar Puly Vera llamó al peronismo a dejar atrás los personalismos y construir desde el territorio

San Javier: piden colaboración para Cristian Pessini tras el grave accidente en la Ruta 4

San Javier: reconoció su moto robada cuando circulaba por Picada Verde y la Policía la recuperó

Leandro N. Alem: dos conductores resultaron lesionados tras un choque sobre la Ruta Provincial 4

Casi cuatro años de espera por reductores de velocidad en un tramo cada vez más transitado de San Javier




