

El extraño deporte de amar al poder
Jorge Villalba
Hay personas que aman profundamente a los intendentes.
No importa quién sea.
Lo aman cuando gobierna.
Lo admiran cuando firma decretos.
Lo elogian cuando ocupa el sillón principal.
Lo defienden cuando todos lo cuestionan.
Y hasta parecen convencidos de que se trata del dirigente más brillante que haya dado esta tierra.
Después ocurre algo curioso.
El intendente deja el cargo.
Y el amor desaparece.
A veces en semanas.
A veces en días.
A veces en horas.
Entonces aparecen relatos sorprendentes.
Quien hasta ayer era un líder extraordinario pasa a ser un desastre.
Quien era presentado como un visionario se convierte repentinamente en un incapaz.
Quien recibía elogios diarios pasa a ser objeto de críticas permanentes.
Y uno no puede evitar preguntarse si cambiaron los dirigentes o cambiaron las conveniencias.
Los pueblos pequeños son grandes observatorios de la conducta humana.
Todos recuerdan a quienes pasaban horas en una oficina pública y después se transformaron en opositores feroces.
Todos recuerdan a quienes defendían una gestión con una pasión difícil de explicar y luego abrazaron exactamente el discurso contrario.
Todos recuerdan a quienes descubrieron virtudes extraordinarias en cada nuevo jefe y defectos insoportables en cada ex jefe.
Está el que construyó relaciones de extrema cercanía con el poder, compartiendo celebraciones, reuniones familiares y afectos públicos, para luego transformarse en uno de sus críticos más severos.
Sumate gratis a nuestro canal de WhatsApp
Y también está esa parte de la prensa que parece sufrir una extraña enfermedad: encuentra virtudes extraordinarias en quien ocupa el cargo y defectos insoportables en quien lo deja.
No es un fenómeno nuevo.
Tampoco es exclusivo de la política.
Es la vieja y conocida obsecuencia.
La necesidad de acercarse al poder mientras existe y de tomar distancia cuando desaparece.
Quizás por eso la mejor prueba de carácter no sea cómo se comporta una persona frente a quien gobierna.
Quizás la verdadera prueba sea cómo se comporta cuando ese poder ya no existe.
Porque las convicciones auténticas suelen sobrevivir a los cambios de gobierno.
Las conveniencias, en cambio, suelen mudarse con bastante rapidez.
Y en los pueblos, donde todos nos conocemos, esas mudanzas rara vez pasan desapercibidas.


Un motociclista murió tras chocar con un automóvil sobre la Ruta 101 en San Antonio

La Biblia en Palabras Simples: no alcanza con decir que sí

Concepción de la Sierra: un hombre fue herido de bala y permanece internado con riesgo de vida

San Pedro avanza en una nueva cuenca ovina y caprina con apoyo del Gobierno de Misiones

Vialidad intensificó el bacheo en rutas provinciales tras una semana de lluvias

Cuando el Estado también abraza: el arte como alivio en el Instituto Misionero del Cáncer

Entre los “dólares por las orejas” y la realidad de todos los días: mirar lo que tenemos antes de perderlo

San Vicente cumplió 65 años: Passalacqua destacó el trabajo de sus pioneros y entregó 35 títulos de propiedad





Oscar Puly Vera llamó al peronismo a dejar atrás los personalismos y construir desde el territorio

San Javier: piden colaboración para Cristian Pessini tras el grave accidente en la Ruta 4

San Javier: reconoció su moto robada cuando circulaba por Picada Verde y la Policía la recuperó

Casi cuatro años de espera por reductores de velocidad en un tramo cada vez más transitado de San Javier



