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"Pegaba un silbido... y del otro lado ya sabían quién era"

Hay historias que no aparecen en los libros, pero sobreviven en la memoria de los pueblos.
 
Un Poco de Historia12/07/2026 18:17Jorge VillalbaJorge Villalba

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Una tarde cualquiera, frente al Club Fluvial de San Javier, mientras el sol empezaba a caer y algunos se preparaban para entrar a jugar una bocha o un truco, uno de esos relatos volvió a salir de boca de un vecino.

¿Te acordás cuando no había celulares ni teléfonos? —preguntó uno.

El otro sonrió enseguida.

¿Cómo no me voy a acordar? Si para avisar que uno quería cruzar al Brasil alcanzaba con un silbido.

No hacía falta marcar un número ni enviar un mensaje. Bastaba con caminar hasta la barranca del río Uruguay y lanzar un silbido largo hacia Porto Xavier.

Del otro lado, si el lanchero estaba cerca o alguien escuchaba el llamado, respondía con otro silbido.

Era la señal.

No había horario fijo ni aplicación que indicara la ubicación de la embarcación. Solo la experiencia de quienes conocían el río como la palma de su mano.

Cinco o diez minutos después, según la corriente, una pequeña canoa comenzaba a dibujarse sobre el agua.

Quien esperaba en la costa sabía que venían a buscarlo.

Así funcionaba una parte de la vida cotidiana en la frontera.

Mucho antes de que existieran los teléfonos celulares y cuando las líneas telefónicas eran un lujo, el río tenía su propio lenguaje.

Los silbidos viajaban sobre el agua, cruzaban de una orilla a la otra y anunciaban que alguien quería pasar.

No era extraño. Era simplemente la manera en que vivían quienes crecieron con el Uruguay como vecino y no como obstáculo.

Hoy cuesta imaginarlo.

La frontera tiene controles, horarios, trámites y tecnología.

Pero hubo un tiempo en que un simple silbido alcanzaba para comunicar dos países.

Quizás por eso los viejos de San Javier todavía sonríen cuando recuerdan aquellos años.

Porque saben que hubo una época en la que el río Uruguay no separaba.

Al contrario.

Era el camino que unía a dos pueblos que aprendieron a entenderse... incluso antes de verse.


¿Usted también recuerda estas historias? ¿Tiene una fotografía o una anécdota de la vieja frontera entre San Javier y Porto Xavier? Escríbanos. Entre todos podemos reconstruir la memoria del Alto Uruguay.

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