

Un Poco de Historia.Perón, la cañonera paraguaya y una historia de muerte que quedó atrapada en el río
Jorge Villalba
La historia parece salida de una novela, pero ocurrió en uno de los momentos más convulsionados de la Argentina del siglo XX.
El 16 de septiembre de 1955 comenzó el levantamiento militar que terminaría con el gobierno de Juan Domingo Perón. Tres días después, el presidente presentó su renuncia y, tras permanecer brevemente en la Embajada del Paraguay en Buenos Aires, recibió asilo del gobierno de Alfredo Stroessner.
El 21 de septiembre llegó hasta la cañonera Paraguay, un buque de la Armada paraguaya que se encontraba en el puerto de Buenos Aires y que había sido puesto a disposición del presidente derrocado. El barco estaba próximo a entrar en reparaciones cuando terminó convirtiéndose, inesperadamente, en el refugio de uno de los hombres más poderosos de la política argentina.
Pero la cañonera no significaba todavía estar a salvo.
Perón permaneció allí mientras se esperaba el salvoconducto que le permitiera abandonar el país. Al mismo tiempo, la presencia del exmandatario generaba una enorme tensión política y militar.
Según distintas reconstrucciones de aquellos días, existieron amenazas y planes para impedir que Perón pudiera salir de la Argentina. La situación llegó a ser lo suficientemente delicada como para que su permanencia a bordo de la embarcación paraguaya se transformara en un problema diplomático y de seguridad.
Una historia todavía más oscura
Y es aquí donde aparece uno de los episodios más intrigantes de esta historia.
Una investigación periodística publicada años después reconstruyó un supuesto intento de asesinato ocurrido dentro de la propia cañonera. Según esa versión, un hombre identificado como Justo Amarilla, presentado como integrante de los servicios de inteligencia paraguayos, habría recibido la misión de acercarse a Perón.
La reconstrucción sostiene que el objetivo habría sido matarlo utilizando veneno. Sin embargo, el episodio habría sido descubierto y Amarilla terminó enfrentándose con otro integrante de la tripulación. El relato incluso afirma que el supuesto sicario habría sido reducido y posteriormente muerto.
Pero hay una cuestión importante: este episodio no debe confundirse con un hecho histórico demostrado de manera concluyente. Se trata de una reconstrucción periodística basada en testimonios y fuentes posteriores. Por eso, más que afirmar que “intentaron matar a Perón”, corresponde hablar de un supuesto intento de asesinato cuya historia quedó rodeada de interrogantes.
Lo que sí está documentado es que la estadía de Perón a bordo de la cañonera estuvo rodeada de una situación política extremadamente delicada.
Finalmente, la solución no llegó navegando.
El gobierno de Stroessner envió un hidroavión PBY Catalina para trasladar a Perón desde Buenos Aires hasta Paraguay. El operativo permitió sacarlo de la cañonera y llevarlo a Asunción, donde comenzó formalmente su exilio paraguayo.
El episodio ocurrió el 3 de octubre de 1955. Perón fue trasladado posteriormente a la residencia de un comerciante argentino radicado en Paraguay y permaneció en ese país menos de un mes antes de continuar su largo exilio.
Así terminó aquella primera etapa de su salida de la Argentina: no a bordo de la cañonera que lo había protegido, sino en un viejo hidroavión que llegó para sacarlo de un puerto donde su presencia podía desencadenar un conflicto.
Un barco que todavía guarda aquella historia
Hay un detalle que vuelve todavía más interesante esta historia para quienes vivimos en esta región.
La cañonera Paraguay todavía existe. Aquel buque que en septiembre de 1955 se convirtió durante algunos días en el refugio de Perón permanece en Paraguay y actualmente puede visitarse en Encarnación, en el departamento de Itapúa.
Es decir que aquella historia que comenzó en el puerto de Buenos Aires y continuó con el exilio paraguayo de Perón tiene todavía un escenario concreto y cercano para los misioneros.
Un barco que alguna vez llevó a uno de los hombres más controvertidos e influyentes de la historia argentina y que, durante unos días, fue también el lugar donde se cruzaron el exilio, la política, la diplomacia, las amenazas y una historia de muerte que, más de siete décadas después, todavía conserva zonas oscuras.
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Quizás esa sea la parte más atrapante de la historia: la cañonera Paraguaya no solamente fue el refugio de Perón. También quedó convertida en testigo silencioso de uno de los episodios más extraños de su salida del poder.


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